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martes, 6 de agosto de 2013

Cocina alemana

Marco Antonio tomándose eeeel descanso
En esta segunda entrega Marco Beltrán comparte con todos los lectores de EL MEGÁFONO un abrebocas de lo que es la cocina alemana y nos cuenta qué vio y cómo vivió su paladar la experiencia de la cocina en ese rincón del mundo.

La cocina alemana no tiene una característica tan marcada como si lo tenía la italiana, de la que hablamos en la primera entrega; es una cocina influenciada por su entorno cultural, que ha tomado lo mejor de sus vecinos los suizos, los austriacos, los franceses y holandeses.

Pero ¿quién no habla de la cocina alemana y de inmediato trae a la memoria una salchicha? Por las calles, en los mercados, en los restaurantes y en todos los rincones se encuentra gran variedad de embutidos. “Esta es una forma típica de la expresión en la cocina alemana” recuerda Marco.

Existe una tradición marcada de prolongar y conservar los alimentos, por esa razón en los mercados abundan las conservas de carnes y embutidos, más que en otros países. En la cocina de un buen alemán no puede faltar una variedad de chorizos, carnes y salchichas para el invierno.
La tradicional salchicha alemana

Carne picada con diversas especias es otra característica típica; alimento con el que se pueden preparar escaldadas, asadas y curadas. La carne de cerdo ocupa un lugar muy importante en esta cocina.

Las verduras son utilizadas en guisos pero como garnituras figuran principalmente la zanahoria, los nabos, los rábanos picantes, las patatas y la estrella, la más conocida: las coles -mundialmente reconocidas- las coles fermentadas en barriles de madera.

En ningún país del mundo podría faltar una panadería que no ofrezca un pan alemán, remata Marco Antonio, quien nos cuenta que, como toda ciudad europea, no podrían faltar la infinidad de marcas de cervezas.


La Plaza presente Atendiendo a todo el Mundo en Patota

Después de haber sido el restaurante ganador de los honores con el cuchuco con espinazo y la arepa de chócolo para representar los platos del evento Claro ATP, uno de los más grandes sucesos deportivos relacionados con el tenis en el mundo, Andrés con su formato de La Plaza, hizo presencia en su quinta versión desarrollada en América Latina.

Más de 50 mesas, las estaciones de comida y la decoración típica de este atípico restaurante, albergaron a los asistentes de este evento que pudieron calmar sus antojos disfrutando de las delicias y manjares de Andrés®. 

La presencia de La Plaza de Andrés en el Centro de Alto Rendimiento durante esta semana dio de que hablar y de qué manera. La participación fue un éxito rotundo, siendo protagonistas y autores de los más de 6.800 almuerzos que se sirvieron en total (contando todos los restaurantes) entre asistentes, jugadores, organización, entre otros.


La Patrona de La Plaza, Sussy Ulloa, estuvo al margen de cada movimiento velando por el bienestar de los comensales para que todo saliera a pedir de boca y sin contratiempos, apoyándose en su equipo de trabajo quienes demostraron su agilidad, disciplina y talento en otras plazas un poco más deportivas.

Los tripulantes de D.C., bien entrenados

Más de 60 tripulantes han sido capacitados para actuar frente a una emergencia en el Paraíso Urbano.
Esta actividad que viene desarrollándose desde el 17 de junio, convoca a toda la tripulación de Andrés D.C. para que estén preparados ante cualquier eventualidad o, como dicen por ahí –por si las moscas. Estas acciones, lideradas por el área de Salud Ocupacional y puestas en marcha por Joao Díaz, jefe de Emergencias,  han tenido una acogida enorme, pues se desarrollan en un ambiente de aprendizaje lúdico y participativo, en las que todos los tripulantes están involucrados, viviendo y experimentando el trabajo en equipo que se necesita ante una eventual emergencia.

Luis Fredy Pérez, auxiliador del albergue José Gregorio en Chía, es el encargado de capacitar a los colaboradores de ADC, acompañándolos y guiándolos mientras llevan a cabo actividades como: camillaje, traslado de heridos, manejo de extintores, manejo de tramos de manguera, acercamiento a las rutas de evacuación y conocimiento sobre el gabinete contra incendios.

Cada lunes bien temprano hasta entrado el mediodía se entrenan a los tripulantes para actuar frente a una emergencia. Lo importante de estas capacitaciones radica en que la comunidad andresiana reconoce su labor y responsabilidad ante un compromiso tan grande como lo es la seguridad.


Los valientes encargados de esta tarea siguen comprometidos con la causa, llegar a todos los trabajadores del Hogar Encendido para que siempre estén al día con las brigadas de emergencia.

Objetos perdidos buscan su hogar

No es investigadora, ni trabaja en una lavandería pero aun así semanalmente tiene a su cargo decenas de prendas de vestir que debe doblar, ordenar y guardar, no sin antes haberles hecho un trabajo investigativo que pretende dar con el paradero de su dueño.

A sus manos llegan documentos de toda clase, bolsos, sacos, chaquetas e incluso pantalones, zapatos y hasta calzones que enamorados, despistados, olvidadizos o embriagados dejan en nuestras casas semanalmente y ella debe, cada lunes o martes, arreglar, doblar y guardar con esmero y celo, con el objetivo de garantizar que, cuando el despistado o la despistada aparezcan, todos los bienes sean devueltos a sus propietarios en perfectas condiciones.

Pero las prendas de vestir solo forman parte del extenso grupo de objetos perdidos que Zamar Castellanos, coordinadora de Objetos Olvidos y Traspiés de Andrés®, recibe cada semana. Dentro del listado figuran teléfonos celulares, cámaras fotográficas, sombrillas grandes y pequeñas, paraguas de los buenos y de los no tan buenos, juguetes importados y muñecos criollos, documentos, coches, gafas de sol y gafas medicadas, joyas, billeteras abultadas y otras desocupadas, carteras, estuches, entre muchos otros objetos que muchas veces jamás son reclamados.

Objetos que buscan su hogar

La juiciosa tripulante debe reunirse con Andrés, Gaviero de la Nave, de cuando en cuando y juntos escogen entre los objetos que nunca fueron reclamados para que formen parte de la decoración del Paraíso Pagano.

Gafas, collares o cámaras fotográficas son entregadas a César Castañeda, director de taller del Ministerio de Obras Públicas y Factorías, para que él y su grupo de colaboradores del Taller busquen un lugar que adopte los nuevos objetos, convirtiéndolos en los ambientes de nuestra casa, colgados del techo, pegados a una columna o fijados en la pared o simplemente por ahí.

En cuanto a la cantidad de prendas de ropa que no son reclamadas, éstas permanecen un mes en la bodega de nuestra casa y después de ese tiempo son clasificadas entre ropa de niños y prendas de adultos y son enviadas a Stella, la musa de don Andrés, quien les da feliz término al repartirlas en diferentes fundaciones.

Si se mojó es porque su sombrilla olvidó
Una sombrilla, una historia

La historia de esta sombrilla, de cuya marca su dueño no quiere acordarse, comienza en las manos de un feliz comprador, que seguramente la adquirió en días de lluvia en la fría Bogotá; tiempo después, el despistado propietario visita el Paraíso Pagano y deja su infalible protección de invierno en la puerta de nuestra casa. Allí comienza una nueva historia para este objeto.

Luego de enrumbarse, disfrutar de nuestra casa, deleitar su paladar, bailar hasta perder la razón o tomar algunos traguitos de más, el dueño de la bendita sombrilla orondo se va –olvidando en la puerta del Restaurante Locombiano su amada protección contra el H2O.

Los guardianes de nuestra casa, colaboradores responsables de velar por la seguridad del Hogar Encendido y sonreír a nuestros comensales en la entrada, entregan todas las sombrillas que se olvidan en la puerta a Zamar y ella, después de revisarlas, inventariarlas, guardarlas, fotografiarlas para Facebook y de cuidarlas durante dos meses las envía al Taller.

Valentino es el nombre que más se repite entre las sombrillas, el negro el color preferido de los olvidadizos. Las hay grandes, pequeñas, medianas, bonitas y no tan bonitas. Pocas regresan con sus dueños, pues casi nunca regresa el olvidadizo por la sombrilla y esta pasa a hacer parte de la historia de nuestra casa.

Cuando mire el cielo andresiano seguramente podrá ver más de una sombrilla colgando resignada al olvido del ingrato al que un día le evitó una pulmonía. Pero en este Paraíso Pagano no las condenamos al olvido, las condenamos a vivir para siempre entre nuestros recuerdos.

Andrés Carne de Res, finalista

La Asociación Colombiana de Periodistas y Escritores de Turismo  (Acopet), escogió como finalista del Premio Rosa de los Vientos  a nuestro Paraíso Pagano en la categoría de Mejor Restaurante – Turismo. El premio se entregará el 13 de septiembre en Bogotá.

Después de un exhaustivo análisis y la tabulación de una encuesta pública, la Junta Directiva de la Asociación, dio a conocer la lista de los finalistas entre quienes se concretará el ganador para cada respectiva categoría.

Este galardón es el más importante en la industria turística en Colombia que se entrega cada cinco años desde 1998. Surge como iniciativa para reconocer las mejores prácticas de los involucrados en el sector, y es un referente significativo para los premiados.

Espere en la edición del 13 de septiembre más información para conocer el resultado. Desde el paraíso de Andrés le enviamos un saludo a los jurados, quienes también hacen reconocimientos a a la mejor aerolínea, mejor hotel, mejor transporte terrestre, mejor agencia mayorista de turismo, mejor investigación en turismo, mejor periodista en turismo entre otras categorías.